lunes, 11 de mayo de 2015

México: ciudad de jacarandas

Era un viaje imprevisto hacia una ciudad que no hubiera escogido si me hubieran dado a elegir. Llegué un domingo en la noche y desde el avión se percibía una ciudad sin fin cuyas luces eran blancas y no amarillas. Salí del aeropuerto y sentí por primera vez lo que es la polución, un extraño aire que hace que la nariz te pique y los ojos también. Nos montamos en un taxi y empezamos a recorrer la ciudad al son de la música clásica. Era una ciudad inmensa con un pie en América Latina y otro en Estados Unidos, lo digo por esa manera de ver todo en  grande tan particular de los gringos y esa alegría que caracteriza a Latinoamérica.
 Nos alojamos en una familia mexicana muy amable y acogedora… El primer día visitamos el Zócalo, donde ves una bandera mexicano de 25 metros de largo por 50 ancho izada a 100 metros de altura. Pero para llegar allí tienes que pasar entre los comercios, la venta ambulante, la gente con prisa: el corre-corre de cualquier ciudad. Justo al lado está la plaza de las tres culturas ya que se puede la cultura de Tenochtitlan, la española de la época de la colonia y la del México moderno.
Uno de los barrios más branché de México es Polanco, donde se pueden encontrar artesanías y restaurantes. Así como tiendas que parecen la casa de Hansel y Gretel por todos los dulces que hay: Glorias (dulce de leche quemada con nuez), palanquetas, tamarindo con chili, gomas con chili, chocolates con chili… Y también se puede probar el delicioso helado de cajeta.
¡Y no se puede ir al DF sin visitar la pirámide del sol en Teotihuacán! La verdad mi misión no es darles una clase de historia… pero simplemente contarles que cuando uno se encuentra al pie de esa pirámide se da cuenta de lo pequeño e insignificante que es.
Y otra de mis misiones es aclararles que la comida mexicana no se resume a simples tacos, pero que también hay nopal (un cactus), jugo de horchata o ¡hasta chicharrón de queso!

Pero la imagen de México que yo diría que resume mi viaje es la ciudad invadida por jacarandas florecidas bajo el cálido sol de la mañana. Si bien faltan muchas que decir… Mejor van a México y me cuentan a mí.
 Angel de la independencia.
México en primavera.

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