Montreal es una pequeña ciudad de un poco más de medio millón de habitantes, el rio Saint Laurent la atraviesa y le da esa mágica frescura que da cualquier rio. Es casi plana excepto por el Mont Royal, una colina que hace oficio de mirador y de lugar idónea para trotar por ejemplo.
En Montreal se encuentra la reconocida Universidad McGill pero también la Universidad Concordia, la HEC de Montreal y l’Université de Montréal, así que como se habrán podido dar cuenta es una ciudad estudiantil. Me atrevo a decir entonces que es la juventud que asiste a estas universidades que hace de Montreal una ciudad tan dinámica, activa, donde salir a la calle te llena de energía. Es una ciudad rica en cultura: en verano es escenario de festivales como el zoofest, el festival internacional de jazz ou le Just for Laughs entre otros. Mientras que en invierno se puede asistir a la opera o al Montreal en Lumière. Hay muchos museos: de Beaux Arts, de Arte Contemporáneo, de ciencias o historia. En Montreal siempre siempre hay algo por hacer. Ir a la playita artificial, a la Ronde (parque de atracciones), a la Biosphère, a pasear por los jardines, sentarse en un parque y asistir a un Shakespeare in the park, dar un paseo en bote por el Saint Laurent, alquilar un Bixi (bicicleta) y recorrer las calles, leer en una de las muchas bibliotecas, sentarse en un café y comerse un delicioso croissant aux amandes, subir al Oratorio de Saint-Joseph a rodillas y muchas cosas más.
Pista de patinaje en el Viejo Puerto
Vista aerea de Montreal en verano.

Si resumo, Montreal es una ciudad llena de vida, buen
ambiente y mucha acción.